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BIBLIOTECA CLARÍN DE LA HISTORIETA ( 2 )

Una oportunidad única, comentario por Fernando Ariel García ( parte 2 )

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[ El Loco Chávez, referente indiscutido de la transición democrática en Argentina. Cubierta del núm. 3 que compila episodios del personaje de Trillo y Altuna © 2003 C. Trillo y H. Altuna  ]


Para muestra bastan cuatro botones

       Basada en la exitosísima colección que presentó durante el pasado año el diario italiano La Repubblica (que acaba de anunciar su continuidad durante buena parte del 2004), la Biblioteca Clarín de la Historieta toma para sí el formato, algunos personajes y autores y, sobre todo, el concepto editorial («Todas las ediciones tendrán, además de las tiras, un prólogo escrito por algún escritor, periodista o crítico especializado sobre el personaje en cuestión, la historia detallada de los personajes con todos sus cambios, la biografía del autor o los autores y entrevistas», dice la separata), que puede resumirse en: cómodo formato libro, muchas páginas y precio accesible, fórmula mágica que permitió se agotaran dos ediciones de Mafalda, la primera de ellas en el día de su aparición.

       Esta misma ecuación es la que puede llegar a irritar a más de un coleccionista fanático. El formato está bien, pero el montaje de las viñetas al que obliga el mismo está muy mal. En las cuatro ediciones que se publicaron al cierre de este artículo (11 de febrero de 2004), la monótona antigüedad de la puesta en página de Mafalda y el manoseo en el tamaño de las viñetas de La balada del Mar Salado (agrandadas y reducidas en un ballet que linda con lo ilegible) y El Loco Chávez, atentan contra la integridad de la historieta original. El papel es de mala calidad para los $ 9,90 que cuesta cada tomo y el escaneo de algunas imágenes es realmente lamentable. De todos, Batman es, hasta el momento, el tomo que más se acerca al ideal que esperaban los coleccionistas y al respeto que merecen los distintos materiales elegidos.

Veamos:

Mafalda: Prólogo del semiólogo y escritor Oscar Steimberg, introducción y notas bio bibliográficas por Pablo Muñoz. Al cierre de esta edición no habíamos logrado obtener una copia del tomo que La Repubblica le dedicó a la infante de Quino (Nº 32, aparecido el 26 de septiembre de 2003), para comprobar si la selección de tiras realizada por Clarín era la misma que hicieron los italianos. Sí es coincidente la presentación de las mismas, agrupadas por temática y no por orden cronológico. Las secciones en que está dividido el volumen son seis: El pensamiento de Mafalda (I pensieri di Mafalda), Los padres (I genitori), El hermanito (Il fratellino), Los amigos (Gli amici), La escuela (La scuola) y Las preguntas (Le domande).

De cualquier manera, nada justifica los errores cometidos en el armado. A saber: La segunda tira de la página 119 está montada al revés, el remate antes del comienzo del chiste. La segunda tira de la página 127 está repetida en la 128. Lo mismo sucede con la primera tira de la 158 (repetida en la 246) y con la primera tira de la 169 (repetida en la 170). No se informan las fechas de aparición de las tiras, importante dato para contextualizar correctamente, al menos, el capítulo de Las preguntas.

Corto Maltés: Prólogos del escritor y periodista Pablo De Santis y del semiólogo y escritor Umberto Eco, notas bio bibliográficas de Pablo Muñoz. La separata del 7 de diciembre de 2003 aclara que la selección de historietas realizada “sigue un criterio histórico: las que hayan sido publicadas originalmente en blanco y negro, se mantendrán en blanco y negro, y lo mismo con el color”. Cuando apareció serializada en la revista italiana Sgt. Kirk entre 1967 y 1969, “Una ballata del Mare Salato” se presentó en vibrante blanco y negro, no con el color que le agregó la editorial francesa Casterman, reprodujo la española Norma Editorial y ahora utilizó Clarín. Por su parte, “Tango (Y todo a media luz)” sí se publicó en blanco y negro en la revista italiana Corto Maltese en 1985, salvo una página de la clásica secuencia del baile en el Club Atlético de San Isidro, que fue la única que se imprimió a cuatro colores en la edición original.

Horrores más graves: Se omitió la primera página de “La balada...” (la carta desde Viña del Mar, mencionada en la introducción de Pablo Muñoz) y se eliminaron tres viñetas (en la edición de Clarín corresponderían al rostro de Rasputín bajando el diario –secuencia a la que se refiere Umberto Eco al comienzo de su prólogo-, ubicado entre el primero y el segundo cuadro de la página 26; el primer acercamiento de la mano de Rasputín al trasero de Pandora, entre el tercero y cuarto cuadro de la página 29; y un perfil de Cráneo que debería haber estado entre el último cuadro de la página 62 y el primero de la 63. Las dos primeras viñetas son mudas, por lo cual su ausencia sólo altera el ritmo de la narración, pero la cabeza de Cráneo tiene parlamento, que Clarín añadió al globo del cuadro anterior (un primer plano del marinero secuaz de Rasputín, aquí agrandado hasta ocupar la tercera parte de la página).

Hay más. Como resultado del remontaje, algunas viñetas aparecieron con el orden cambiado, como el tercer y cuarto cuadro de la página 78. Peor aún, las dos primeras calles de la página 220 también fueron mezcladas. Lo más gracioso (o lastimoso) es que en ambos casos se respetaron el orden de los textos, obteniendo como resultado nuevas viñetas confeccionadas con ilustraciones y parlamentos que NO iban juntos. Extraña e injustificada manipulación que Clarín no había cometido antes en sus colecciones. Lógico, a ninguna persona en su sano juicio se le ocurriría cambiar la puntuación de un cuento de Borges, eliminar estrofas del Martín Fierro o alterar el orden de los cantos de la Divina Comedia. Esperamos que este desliz se deba a la poca práctica en el manejo de material historietístico y no a algún prejuicio hacia el noveno arte.

“Tango” tampoco la sacó barata. Se eliminó una viñeta, un plano del auto en el que Fosforito lleva al Corto Maltés hasta el Ejército de Salvación. Debería haber estado entre el primero y el segundo cuadro de la página 281; y su texto correspondiente fue incorporado al globo de Fosforito inmediatamente anterior. Para compensar, se inventaron (sí, leyó bien) dos cuadritos, el cuarto de la página 280 y el primero de la 298, ambos ampliaciones de las viñetas precedentes.

Al igual que en “La Balada...”, el reordenamiento de las páginas trajo aparejado una serie de cuadros invertidos, como el segundo y el tercero de la página 234; el tercero y el cuarto de la 242; el cuarto y el quinto de la 258; el cuarto y el quinto de la 260; el tercero y el cuarto de la 268; y el cuarto y el quinto de la 301.

Contradiciendo al Dios del cómic, para mantener el formato libro, manos humanas separaron las ilustraciones panorámicas de Pratt en dos viñetas independientes. Ejemplos: segundo y tercer cuadro de la página 244; cuarto y quinto de la 245; primero y segundo de la 260; primero y tercero de la 288; cuarto y quinto de la 296; cuarto y quinto de la 300; cuarto y quinto de la 312; cuarto y quinto de la 330; y cuarto y quinto de la 334.

Para terminar, a la quinta viñeta de la página 298 le falta un pedazo; y el cuarto cuadro de la 327 debería haber sido el segundo de esa misma página.

Comparado con lo anterior, que la traducción alterne el tú con el vos (a todo esto ¿quién habrá traducido los cómics?, o se tratarán de pequeños retoques a las realizadas por M. Sánchez para la edición de “La balada...” de Norma y a la de Adriana Bianchi para el “Tango” aparecido en los Cuadernos de Fierro Nº 1?) y que el rostro de portada del Corto Maltés presente una serie incomprensible de rayas y letras (por haber sido tomada de la retiración de portada del mencionado Cuadernos de Fierro, donde la cara del Corto estaba superpuesta a un plano de la ciudad de Buenos Aires), no son más que minucias. Tampoco están acreditados el colorista de “La balada...” ni el letrista o rotulista de ambas aventuras.

El Loco Chávez: Prólogo del escritor, periodista y guionista de cómics Juan Sasturain, notas bio bibliográficas de Pablo Muñoz. Es el primer volumen que incorpora la leyenda “Edición revisada por los autores”, lo cual avalaría la manipulación realizada sobre la historieta.

Falso. Carlos Trillo sostiene que «lo único que hice fue firmar un contrato con Clarín cediendo los derechos de la parte del guión de Loco Chávez para su publicación en una colección. No estaban en mi poder los originales, así que ha de haber sido Altuna ‘los autores’ que supervisaron la edición». Por correo electrónico, Horacio Altuna termina de despejar las dudas: «Al libro aún no lo he visto, no ha llegado a mis manos y no sé nada sobre la leyenda, los retoques, modificaciones y censuras que comentan. Tampoco he alterado o redibujado las tiras originales. Por lo tanto, podrán deducir que lo de ‘edición revisada’ no responde a la realidad. Lo único acertado es que, efectivamente, la selección del material a publicar la hice yo».

Las tiras están reunidas en dos grandes arcos, El periodismo: Un sacerdocio y El final. El primero une en un discurso continuo las cinco aventuras recopiladas en España por Norma Editorial en el libro El Loco Chávez – Profesión: Reportero (“Balderi”, “La estrella”, “El juez”, “Juan” y “Malone”, Nº 13 de la Colección BN, marzo de 1991) y que en la Argentina aparecieron publicadas en la revista Puertitas, junto con una fase introspectiva que deja entrever el desenlace. La segunda parte reproduce el clásico final de la historieta, esa larga secuencia que tuvo literalmente en vilo al país. Cosas de la Argentina contemporánea, la trama escrita en 1987 (dos años antes de la debacle final alfonsinista y la toma del poder por parte de la cultura menemista), puede seguirse hoy día como la saga de una generación que debió exilarse buscando trabajo, pan y dignidad.

Respetando el recato de la edición original en Clarín, las tiras del primer tramo del libro han sido censuradas, tapando el destape español con otra lencería distinta a la utilizada por las mujeres durante su primera aparición en la contratapa del matutino. «Es más fácil tapar que destapar –aclara Trillo-. Los originales de las historias que conforman al libro de Norma habían sido cubiertos por nosotros para su publicación en Clarín, ya que a Altuna le era más cómodo dibujar a página y con desnudos, para después pasar a tira y tapar. No sé quién volvió a cubrir los cuerpos desnudos para el tomo de la Biblioteca, pero no me parece una decisión errada ya que así fue cómo aparecieron en el diario. A esta altura habría que aclarar que la versión de Norma y Glénat tienen tetas y culos porque eran para Norma y Glénat, que agradecían esas demostraciones en épocas de cierto destape. Un diario de gran tirada como Clarín nunca publicaría ese tipo de material, hecho que nosotros siempre conocimos y por el cual trabajamos mucho desde el sobreentendido o el contraluz. Durante toda su existencia, El Loco Chávez se realizó pensando en el público de un diario y no en el circuito del cómic para adultos. Es más, las páginas de los libros europeos fueron las únicas que tuvieron dos versiones. Hay un tomo italiano, hecho con los suplementos que adjuntaba la revista Skorpio, que suma cerca de 2 mil páginas. La diferencia entre esa cifra y las 64 del tomo de Norma son bastante elocuentes».

Pasemos a los daños colaterales del consabido remontaje. Se recortaron parte de algunas viñetas (7, 8 y 9 de la página 18; 4 y 5 de la 39; 3 de la 49; y 3 y 4 de la 52, entre otras). Fueron eliminados 14 cuadritos: entre la sexta y la séptima viñeta de la página 34 (charla entre Balderi y Malone); entre la octava de la 56 y la primera de la 57 (primer plano de la actriz Selva Gonzaga); entre la décima de la 58 y la primera de la 59 (Balderi le muestra a Chávez la foto del juez Sáenz Hernández); entre la novena de la 70 y la primera de la 71 (charla del juez con sus familiares); entre la décima de la 74 y la primera de la 75 (el juez dona las joyas de su esposa); entre la tercera y la cuarta de la 87 (primer plano del miembro del Consejo Docente que amonesta a Sáenz Hernández); entre la tercera y cuarta de la 89 (el primer telefonazo que despierta a Chávez); dos viñetas entre la sexta y la séptima de la 90 (sentado en una plaza, Chávez es silencioso testigo de la charla entre un abuelo y su nieto); entre la octava de la 91 y la primera de la 92 (Chávez busca al juez en su cuarto de trabajo); entre la novena de la 101 y la primera de la 102 (la imagen final del replay); entre la sexta y séptima de la 114 (Juan y Rita cuentan su amor al hermano de la joven); y entre la cuarta y la quinta de la 137 (discusión entre Balderi y Chávez sobre la publicidad). A diferencia de lo sucedido en el tomo del Corto Maltés, los parlamentos de los cuadros eliminados no fueron incorporados a ningún otro globo.

Por último, cuatro viñetas fueron inventadas (la tercera de la página 53; la séptima de la 58 (la que dice Fin en el medio de un relato montado como narración continua); la tercera de la 72; y la primera de la 75 (¡¿ocupando el lugar de una viñeta previamente eliminada?!).

Hay que resaltar que estos retoques se encuentran sólo en las tiras editadas por Norma y Puertitas, ya que no hemos logrado comparar el resto del material compilado por Clarín, aunque salta a la vista que la tercera viñeta de la página 160 y la octava de la 182 están inventadas, siendo ampliaciones de sus respectivos cuadros precedentes. «La compaginación del libro –dice Trillo- me pareció descuidada, pobre, lamentable. La tipografía que reemplaza a la original es espantosa y hay secuencias que no tienen el texto en los globos (cinco viñetas de las páginas 191 y 192). Se eliminaron fragmentos y se alteró la continuidad de la historia. Y hasta tiene gruesos errores en las fichas biográficas relacionadas con la autoría de trabajos que publicó el mismo diario».

Tampoco se informa la fecha de aparición original de las tiras ni el nombre del rotulista.

Continúa en siguiente parte del artículo 


[ © 2004 Fernando Ariel García,  para Tebeosfera 040306 ]